miércoles, 4 de mayo de 2011

DOS TIBIAS Y UNA CALAVERA

Dos mil once es el cuarto año de crisis, una crisis que, como las “enfermedades raras”, no se diagnosticó en forma y tiempo adecuados y ahora presenta un cuadro confuso y ambiguo que dificulta el tratamiento.

Afirman los más optimistas, y los obligados a hacerlo, que vamos saliendo del túnel y que, aunque va por barrios, avanzamos hacia un fortalecimiento económico generalizado que se irá consolidando paulatinamente. Dicen que los datos macro y los resultados empresariales lo avalan. Lo cierto es que hay opiniones para todos los gustos, la disparidad de análisis y conclusiones es tan extensa que sea cual sea su parecer, encontrará alguno que se adapte a sus medidas. Ya saben que los inversores tienden a buscar aquellas opiniones que coinciden con lo que quieren oír, poco inteligente pero muy humano. Y es que la sicología es un factor tan determinante en la economía que el bueno de Ben, desde su torre de marfil (donde no descansa la impresora) lanza, además de los acostumbrados billetes verdes, mensajes similares a los que emite aquel que sonríe, pese a estar deprimido, confiando en que acabará convenciendo a su cerebro de que no hay problemas y por tanto debe volver al optimismo. Estrategia que puede aliviar un estado de ánimo pero no solucionar una perforación de estómago. A principios del pasado otoño anunció, aún resulta sorprendente, que revalorizaría las Bolsas para crear un círculo virtuoso de riqueza. Sabíamos que los mercados se manipulan a menudo pero no habíamos visto a todo un presidente de la Reserva Federal anunciar públicamente su intención de hacerlo. No hay más que ver un gráfico del S&P y superponerle las inyecciones de liquidez programadas (las famosas POMO) para comprobar como ha llevado a cabo lo que avisó sin prisa y sin pausa. Una oportunidad de obtener ganancias sin riesgo ¿verdad? El problema es que entre tahúres nunca se sabe cuando se va de farol y tampoco estaba asegurado que pudiera conseguirlo aunque el propósito fuera real. En su día se contó que la Reserva Federal se creaba para controlar la inflación y sólo hay que ver lo que ha ocurrido con los precios en sus noventa y siete años de existencia para comprobar que el resultado es sencillamente calamitoso. No es fácil dar credibilidad a una institución que nunca ha sido auditada y que hace y deshace sin dar explicaciones a nadie. Otro cantar es si esto debe ser permitido en un mercado libre, puesto que vulnera el juego limpio y las reglas más elementales de la inversión, lo que puede provocar un pernicioso efecto boomerang a largo plazo. La FED es hoy un factor de distorsión en los mercados, el comprador básico, especialmente de bonos USA, lo que podría estar arrasando su balance. Es posible que este sea el motivo por el que recientemente se han modificado alguna que otra norma para ahorrarnos el disgusto de conocer su situación patrimonial, un detalle más de exquisita transparencia.

Pero dejemos a un lado lo puramente opinable y ciñámonos a los hechos que no se prestan a interpretación.

- Algunas Bolsas han recuperado mucho en dos años, si se debe a la manipulación o a su capacidad para anticipar el futuro no alterará los precios que ahí están y son los que cuentan.

- La FED ha inyectado colosales cantidades de dinero en el sistema y está manteniendo los tipos prácticamente a cero de forma prolongada.

- A pesar de ello estamos ante la recuperación económica más débil de todas cuantas hayan seguido a una recesión similar a la ocurrida.

- El empleo reacciona con mucha pesadez, aún con el uso de todos los “estimulantes” conocidos.

- Los nulos tipos de interés no han conseguido que el crédito vuelva a circular, como consecuencia de ello no se reaviva el pulso económico. El sector inmobiliario sigue cataléptico.

- Que el crédito permanezca congelado a pesar de las cantidades aportadas levanta suspicacias sobre la situación del sistema financiero, su apalancamiento real y el destino final de los fondos inyectados.

- Los planes de rescate se centraron (finalmente tuvieron que dar cuentas, al menos parciales) en un puñado de corporaciones de gran tamaño que curiosamente fueron las causantes de la crisis y las más próximas al poder financiero, algunas de ellas condenadas reiteradamente por sus prácticas poco ortodoxas. Toda una provocación que a veces parece intencionada.

- Los metales preciosos, a pesar de revalorizaciones de vértigo, mantienen su tendencia alcista tras una década de subidas.

- Los productos que más afectan al poder adquisitivo de los asalariados, alimentos y energía, encabezan el encarecimiento de precios.

- Las deudas de los Estados, adquiridas en el salvamento de sus bancos, alcanzan niveles de colapso. Estamos viendo las consecuencias de ello en Grecia, Irlanda y Portugal, y a nadie se le escapa que hay otros muchos en esta situación y que las agencias de calificación, juez y parte, pueden apuntar donde quieran y cuando quieran. Una verdadera ruleta rusa.

- El mundo árabe se revuelve aquí y allá y ya hay un conflicto bélico en marcha. Es imposible saber donde conducirá, pero puede ser muy negativo, principalmente para el petróleo. Si estos acontecimientos son espontáneos o no es cuestión de criterio.

De todo esto podemos inferir que, se podrá especular todo cuanto se quiera sobre el devenir económico, y los índices bursátiles podrán ser reflejo o no de la realidad, pero estamos en una situación mucho más delicada que la previa a la quiebra de Lehman , los posibles puntos de fractura se han multiplicado y todas las reservas y mecanismos de asistencia que teníamos entonces para resolver contingencias están usados y casi agotados. Si la situación se revierte y empieza a empeorar en el futuro está vez caeremos desde lo más alto y sin red.

Respecto a las Bolsas. El primer zarpazo bajista fue de veinte meses, rápido y profundo, la recuperación discurre por su vigésimo sexto mes pero no para todos. Los emergentes, que subieron con mayor rapidez, se detuvieron el año pasado y no han vuelto a sobrepasar máximos, en Europa los mercados más débiles han tenido recuperaciones muy moderadas y no pueden con los máximos del 2.009, el Footsie está empantanado desde que comenzó el año y el Eurostock lleva año y medio con encefalograma plano, sólo el Dax consigue máximos ligeros. En USA sí los hay, aunque son moderados y se deben en gran parte a la pérdida de valor de la divisa. La situación general es errática, un puzzle difícil de encajar que se corresponde más con un mercado sin eje ni orientación que con un movimiento de ciclo alcista.

No hay que ser un oráculo para prever que el día que Bernanke deje de actuar, los compradores que ahora se cobijan bajo su paraguas pueden tornarse vendedores, aunque posiblemente no sea fácil de reconocer ni tan simple como una regla de tres.

Los gráficos nos muestran que, si estamos ante un mercado en fase de rebote desde el 2.009 como es nuestro parecer, el giro no puede estar muy lejos pues ya queda poco que recuperar en los índices directores.

Son años de confusión, de actuaciones encubiertas, de duplicidad de balances, de secretos inconfesables, de manipulaciones descaradas,... la confianza es la gran víctima, no es de extrañar que el oro brille más que nunca y que el papel moneda sea hoy más papel que moneda. Los inversores están escaldados y no se fiarán de ninguna bandera, todas pueden ser falsas, es lo que sucede cuando se navega en un mar plagado de piratas. Veremos más abordajes, es cuestión de tiempo.

Un ex de Goldman se baraja como posible sustituto de Trichet al frente del BCE ...más de lo mismo.

El pasado fin de semana vimos a un Príncipe casándose en Westminster, a un Papa beatificando a otro en la Plaza de San Pedro y al líder de Occidente comunicando la muerte del infiel más buscado desde la Casa Blanca, pero no se confundan, estamos en siglo XXI ¿o no?