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miércoles, 4 de mayo de 2011

DOS TIBIAS Y UNA CALAVERA

Dos mil once es el cuarto año de crisis, una crisis que, como las “enfermedades raras”, no se diagnosticó en forma y tiempo adecuados y ahora presenta un cuadro confuso y ambiguo que dificulta el tratamiento.

Afirman los más optimistas, y los obligados a hacerlo, que vamos saliendo del túnel y que, aunque va por barrios, avanzamos hacia un fortalecimiento económico generalizado que se irá consolidando paulatinamente. Dicen que los datos macro y los resultados empresariales lo avalan. Lo cierto es que hay opiniones para todos los gustos, la disparidad de análisis y conclusiones es tan extensa que sea cual sea su parecer, encontrará alguno que se adapte a sus medidas. Ya saben que los inversores tienden a buscar aquellas opiniones que coinciden con lo que quieren oír, poco inteligente pero muy humano. Y es que la sicología es un factor tan determinante en la economía que el bueno de Ben, desde su torre de marfil (donde no descansa la impresora) lanza, además de los acostumbrados billetes verdes, mensajes similares a los que emite aquel que sonríe, pese a estar deprimido, confiando en que acabará convenciendo a su cerebro de que no hay problemas y por tanto debe volver al optimismo. Estrategia que puede aliviar un estado de ánimo pero no solucionar una perforación de estómago. A principios del pasado otoño anunció, aún resulta sorprendente, que revalorizaría las Bolsas para crear un círculo virtuoso de riqueza. Sabíamos que los mercados se manipulan a menudo pero no habíamos visto a todo un presidente de la Reserva Federal anunciar públicamente su intención de hacerlo. No hay más que ver un gráfico del S&P y superponerle las inyecciones de liquidez programadas (las famosas POMO) para comprobar como ha llevado a cabo lo que avisó sin prisa y sin pausa. Una oportunidad de obtener ganancias sin riesgo ¿verdad? El problema es que entre tahúres nunca se sabe cuando se va de farol y tampoco estaba asegurado que pudiera conseguirlo aunque el propósito fuera real. En su día se contó que la Reserva Federal se creaba para controlar la inflación y sólo hay que ver lo que ha ocurrido con los precios en sus noventa y siete años de existencia para comprobar que el resultado es sencillamente calamitoso. No es fácil dar credibilidad a una institución que nunca ha sido auditada y que hace y deshace sin dar explicaciones a nadie. Otro cantar es si esto debe ser permitido en un mercado libre, puesto que vulnera el juego limpio y las reglas más elementales de la inversión, lo que puede provocar un pernicioso efecto boomerang a largo plazo. La FED es hoy un factor de distorsión en los mercados, el comprador básico, especialmente de bonos USA, lo que podría estar arrasando su balance. Es posible que este sea el motivo por el que recientemente se han modificado alguna que otra norma para ahorrarnos el disgusto de conocer su situación patrimonial, un detalle más de exquisita transparencia.

Pero dejemos a un lado lo puramente opinable y ciñámonos a los hechos que no se prestan a interpretación.

- Algunas Bolsas han recuperado mucho en dos años, si se debe a la manipulación o a su capacidad para anticipar el futuro no alterará los precios que ahí están y son los que cuentan.

- La FED ha inyectado colosales cantidades de dinero en el sistema y está manteniendo los tipos prácticamente a cero de forma prolongada.

- A pesar de ello estamos ante la recuperación económica más débil de todas cuantas hayan seguido a una recesión similar a la ocurrida.

- El empleo reacciona con mucha pesadez, aún con el uso de todos los “estimulantes” conocidos.

- Los nulos tipos de interés no han conseguido que el crédito vuelva a circular, como consecuencia de ello no se reaviva el pulso económico. El sector inmobiliario sigue cataléptico.

- Que el crédito permanezca congelado a pesar de las cantidades aportadas levanta suspicacias sobre la situación del sistema financiero, su apalancamiento real y el destino final de los fondos inyectados.

- Los planes de rescate se centraron (finalmente tuvieron que dar cuentas, al menos parciales) en un puñado de corporaciones de gran tamaño que curiosamente fueron las causantes de la crisis y las más próximas al poder financiero, algunas de ellas condenadas reiteradamente por sus prácticas poco ortodoxas. Toda una provocación que a veces parece intencionada.

- Los metales preciosos, a pesar de revalorizaciones de vértigo, mantienen su tendencia alcista tras una década de subidas.

- Los productos que más afectan al poder adquisitivo de los asalariados, alimentos y energía, encabezan el encarecimiento de precios.

- Las deudas de los Estados, adquiridas en el salvamento de sus bancos, alcanzan niveles de colapso. Estamos viendo las consecuencias de ello en Grecia, Irlanda y Portugal, y a nadie se le escapa que hay otros muchos en esta situación y que las agencias de calificación, juez y parte, pueden apuntar donde quieran y cuando quieran. Una verdadera ruleta rusa.

- El mundo árabe se revuelve aquí y allá y ya hay un conflicto bélico en marcha. Es imposible saber donde conducirá, pero puede ser muy negativo, principalmente para el petróleo. Si estos acontecimientos son espontáneos o no es cuestión de criterio.

De todo esto podemos inferir que, se podrá especular todo cuanto se quiera sobre el devenir económico, y los índices bursátiles podrán ser reflejo o no de la realidad, pero estamos en una situación mucho más delicada que la previa a la quiebra de Lehman , los posibles puntos de fractura se han multiplicado y todas las reservas y mecanismos de asistencia que teníamos entonces para resolver contingencias están usados y casi agotados. Si la situación se revierte y empieza a empeorar en el futuro está vez caeremos desde lo más alto y sin red.

Respecto a las Bolsas. El primer zarpazo bajista fue de veinte meses, rápido y profundo, la recuperación discurre por su vigésimo sexto mes pero no para todos. Los emergentes, que subieron con mayor rapidez, se detuvieron el año pasado y no han vuelto a sobrepasar máximos, en Europa los mercados más débiles han tenido recuperaciones muy moderadas y no pueden con los máximos del 2.009, el Footsie está empantanado desde que comenzó el año y el Eurostock lleva año y medio con encefalograma plano, sólo el Dax consigue máximos ligeros. En USA sí los hay, aunque son moderados y se deben en gran parte a la pérdida de valor de la divisa. La situación general es errática, un puzzle difícil de encajar que se corresponde más con un mercado sin eje ni orientación que con un movimiento de ciclo alcista.

No hay que ser un oráculo para prever que el día que Bernanke deje de actuar, los compradores que ahora se cobijan bajo su paraguas pueden tornarse vendedores, aunque posiblemente no sea fácil de reconocer ni tan simple como una regla de tres.

Los gráficos nos muestran que, si estamos ante un mercado en fase de rebote desde el 2.009 como es nuestro parecer, el giro no puede estar muy lejos pues ya queda poco que recuperar en los índices directores.

Son años de confusión, de actuaciones encubiertas, de duplicidad de balances, de secretos inconfesables, de manipulaciones descaradas,... la confianza es la gran víctima, no es de extrañar que el oro brille más que nunca y que el papel moneda sea hoy más papel que moneda. Los inversores están escaldados y no se fiarán de ninguna bandera, todas pueden ser falsas, es lo que sucede cuando se navega en un mar plagado de piratas. Veremos más abordajes, es cuestión de tiempo.

Un ex de Goldman se baraja como posible sustituto de Trichet al frente del BCE ...más de lo mismo.

El pasado fin de semana vimos a un Príncipe casándose en Westminster, a un Papa beatificando a otro en la Plaza de San Pedro y al líder de Occidente comunicando la muerte del infiel más buscado desde la Casa Blanca, pero no se confundan, estamos en siglo XXI ¿o no?









lunes, 22 de noviembre de 2010

La misma música, pero en una octava mayor

Cuando empezó la crisis actual, escribí un artículo en este foro donde intentaba hacer reflexionar a aquellos que se burlaban de los banqueros “zoquetes” que habían concedido créditos incobrables en masa. Procuraba hacerles entender que las mentes que diseñan los productos financieros y las estrategias económicas, pueden ser calificadas de diferentes maneras, pero no de estúpidas. Hoy son multitud los analistas que escriben enmendándole la plana al bueno de Ben, sorprendidos de que ellos vean con tanta claridad lo que no ve el presidente de la Reserva Federal, que su plan no estimulará la economía y tendrá efectos perversos. Sólo hay que analizar las actuaciones de la Fed y sus consecuencias a lo largo de sus cien años de historia para ser consciente de que pocas veces han tenido como fin la consecución del bienestar económico “general”.
Dichos análisis parten simplemente de una premisa inadecuada. Más pertinente sería interrogarse sobre donde va el dinero impreso y con qué fin.
En su día reflexioné públicamente sobre la expansión brutal del crédito anterior a la crisis y nunca supuse que su irracionalidad se debiera a una enajenación transitoria, estaba convencido que su intención era precisa y calculada. Cuando el grifo de liquidez se cerró total y repentinamente fue evidente: se había puesto en marcha una bola de nieve perfectamente dirigida. En diferentes artículos hemos comentado este proceso, hablamos de la ola de morosidad, del estrangulamiento financiero, de crisis de diseño, del “imprescindible y urgente” plan de rescate, y de que serían los estados lo que acabarían con el agua al cuello al intentar salvar a sus vástagos, recomendamos comprar oro como único activo seguro, y hablamos de la fragilidad del papel moneda, de la encrucijada en la que acabaría la deuda pública y de que todo activo basado en la confianza resultaría dañado ¿creen que somos adivinos? Como advertíamos dejaríamos de hablar de la insolvencia mi vecino, para pasar a hablar de la de mi banco y acabar hablando de la de mi país.
¿Porqué no dejamos de distraernos con las noticias puntuales y observamos la realidad sin más? Un puñado de entidades financieras, cuyo rastro está al alcance de cualquiera que quiera escarbar un poco, nos llevaron con su, ambición dicen, al borde de un abismo que necesitaba una acción urgente y masiva para salvar el sistema, se hizo cuanto decían que había que hacer y hoy se encuentran todos los agentes económicos en apuros, unos más que otros, y aquel puñado de bancos disfrutando de la mejor posición que hayan tenido nunca. Sí, ya sé que todo se debe a los ciclos, es cierto, estos existen, pero se materializan de una forma precisa y este lo está haciendo así. Los políticos, los Estados, están perdiendo poder lenta pero inexorablemente en aras de entes internacionales incontrolables, opacos, anónimos, y de inmensas corporaciones privadas todopoderosas cuya tela de araña llega a todos partes. Esta crisis es esencialmente una “privatización del poder”, sus consecuencias marcarán el futuro de la humanidad en su conjunto. El que tenga ojos que vea. Quieran o no quieran esto va crecer de tal forma que lo verá hasta el más ciego.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Bernanke decide como pagar la factura

Dejémonos de zarandajas, estamos metidos hasta el cuello en una de la mayores crisis económicas de la historia, quizá la mayor. Ya no es tiempo de hablar de burbujas, hipotecas subprime, planes de rescate, colapso financiero, brotes verdes, etc. La simple realidad es que el mundo occidental, especialmente Estados Unidos, lleva décadas viviendo por encima de sus posibilidades, comprando a crédito un bienestar que ha despilfarrado una ingente cantidad de recursos en una vorágine consumista sin sentido. Ahora, terminado el postre, tenemos la factura delante y nos hemos puesto lívidos al comprobar que la cantidad es tan exorbitante que nadie puede pagarla.
Bernanke sabe que no es posible afrontar la deuda y pide otro café mientras baraja las distintas posibilidades y mira al resto de los comensales con una sonrisa forzada que intenta infundir confianza.
Es una decisión difícil, o reconoce que no tiene dinero suficiente y a reunir entre todos lo que se pueda y a fregar los platos que hagan falta, o se fotocopian los billetes de la cartera y a ver si cuela. O lo que es lo mismo: pagan los que se han dado el festín o lo hacen los que lo han servido. Pecadores o justos. Inflación o deflación. A la alemana o a la japonesa.
Deflación, a la japonesa. Reconocer la situación y ofrecer transparencia nos situaría ante un panorama sombrío, el primer impacto sería muy duro, después acabaríamos aceptándolo y nos abrocharíamos el cinturón hasta el último agujero en un plan de austeridad largo y profundo. Las Bolsas caerían y los activos ajustarían sus precios a la nueva realidad. El dinero sería el rey y los sensatos que han ahorrado y actuado con juicio estarían en la mejor posición. Muchos de los que han cometido excesos acabarían en la bancarrota. Los acreedores conseguirían cobrar con el tiempo.
Inflación, a la alemana. Se actúa como si no pasara nada y se emiten más y más billetes, se solventa el día a día hasta que la cantidad sea tan grande que un dólar apenas alcance el valor del papel en el que está impreso. En este escenario un dinero mendigo se cambiaría por cualquier cosa. Todo se encarecería. Las Bolsas subirían nominalmente pero se depreciarían en términos reales. Con el tiempo las deudas actuales se empequeñecerían comparadas con lo que supondría adquirir los bienes de primera necesidad.
Los insensatos verían disminuir sus cargas mes tras mes mientras los ahorradores descubrirían que su esfuerzo ha sido en balde. Malestar, disturbios, crispación, inseguridad, sálvese quien pueda. Caldo de cultivo para una situación explosiva que podría acabar trágicamente si los acreedores orientales se sienten estafados.
Bernanke reflexiona ¿terapia de largo plazo y paciencia hasta que remita o cirugía a vida o muerte y que sea lo que Dios quiera?
Los bonos dicen que a la japonesa, el oro que a la alemana, las Bolsas no saben no contestan. Y Bernanke..¿qué dice Bernanke?





lunes, 23 de agosto de 2010

LEVANTANDO LA CABEZA

                                                                     


El trading emborracha. Operar constantemente en el corto plazo acaba mareando, es como caminar mirándose los pies, tarde o temprano el trader se siente espeso, embotado, es el momento de parar y levantar la cabeza, de lo contrario el traspié estará a la vuelta de la esquina.
Los mercados han entrado en una fase de gran incertidumbre, los pronósticos alcistas y bajistas están igualados, ambas opciones parecen posibles, la experiencia indica que cuando esto sucede todos llevan razón y todos están equivocados, es decir, habrá movimientos en ambas direcciones, que terminarán poniendo y quitando la sonrisa a toros y osos. Lo importante es saber en que orden se producirán.
Decía Elliott que cuando ninguno de los recuentos posibles  cuadre y deban ser matizados y corregidos vez tras vez, casi con toda seguridad estaremos ante la formación de una onda B. Si miramos los gráficos de largo plazo apreciaremos una ubicación intermedia en la fase intermedia de una fase intermedia, o lo que es lo mismo,  una onda B dentro de otra B dentro de otra B. Mercados muy planos que tarde o temprano saldrán con fuerza en una dirección para después tomar la contraria y finalmente girar de nuevo  en tendencia. Si el maestro Kostolany estuviera entre nosotros su consejo sería probablemente: "momento de irse a pescar"
Desde que el rebote comenzó en marzo del 2.009 los volúmenes han ido en descenso paulatino hasta llegar al día de hoy en el que las manos fuertes ni compran ni venden ¿que quiere decir esto? Pues que no  hay nada que vender, han acabado con una distribución que les ha llevado todo un año. La falta de inversores finales ha hecho necesaria una estrategia de cirujano en la que cuidadosamente se ha ido soltando el papel acumulado en las ventas pánico del primer impulso bajista 2.007-2.009 sin dañar los precios, es la razón por la que estamos en los mismos niveles del verano pasado. Y no compran porque esperan precios mucho más bajos. En otras palabras, las Bolsas están a la deriva, abandonadas a su suerte.
Y entonces ¿por cual de las direcciones apostar para el primer movimiento? Pues dependerá del planteamiento final que se tenga. Personalmente mantengo el  que exponía en julio del  2.007 cuando les anunciaba la llegada de un gran mercado bajista. Partía entonces de la hipótesis de que alcanzaríamos el suelo en algún momento entre finales del 2.012 y principios del 2.013 y siempre por debajo del nivel de la onda cuatro anterior, 5.400 para el Ibex. Debo confesar que a principios del 2.009 tuve dudas ¿que hacíamos en el 6.700 faltando cuatro años para la ventana temporal planteada? Sin embargo la duración y altura del rebote en curso hace que las piezas vuelvan a encajar.
En los últimos días se han publicado diversos artículos sobre el denominado efecto Hinderburg. Es demasiado complejo para exponerlo en pocas palabras, pero baste señalar que se ha dado en todas y cada una de las grandes caídas de las últimas décadas, lo que quiere decir que es condición necesaria aunque no suficiente para que se produzca un latigazo a la baja. Pues bien, los requisitos para su cumplimiento  se han materializado durante las últimas sesiones  posibilitando la llegada de una corrección rápida y profunda. No creo que un crash pueda ser anunciado, su propia naturaleza exige como ingrediente el factor sorpresa, pero sí tengo la sensación de que el mercado va a convulsionarse en un futuro próximo. Mi voz interior, que , como digo a menudo, es fruto de la acumulación de conocimientos inconscientes, y que me ha demostrado a lo largo de los años que sabe  mucho más  que mi propio raciocinio, me susurra  " si quieres cogerla vas a tener que quedarte dentro del mercado y esperar"
Ya habrán deducido que mi hipótesis es por tanto abajo-arriba-abajo para el zigzag previsto, pero no quiero tener planteamientos preconcebidos que me enreden en un timing inoportuno, por lo que espero encontrar alguna señal que me indique que el momento ha llegado. Los mercados nunca son fáciles, no regalan el dinero, oscilan de  forma precisa para atrapar al mayor número de participantes, por lo que sus movimientos rara vez son lo que parecen y a menudo son lo contrario, quien no sepa adelantarse a ellos y salir a su encuentro pone en peligro la supervivencia como inversor. Lo peor que se puede hacer en Bolsa es perseguir los precios y apostar por lo evidente. Y evidente es que la situación gráfica se ha puesto fea durante las últimas sesiones y que ha reaparecido el temor a una corrección de grandes proporciones, deberíamos inferir de ello que algo debe pasar para que este sentimiento se esfume antes de que finalmente ocurra, si es que lo hace.
Las manos fuertes siempre efectúan las grandes operaciones por precio, saben que su tamaño les obliga a realizar maniobras lentas y pesadas por lo que nunca venden cuando los precios han caído ni compran cuando han subido. Si ahora están neutras después de haber liquidado sus últimas compras de rebajas con importantísimas plusvalías, intentarán provocar un estado de confusión zarandeando el mercado, conscientes de que el comportamiento de los inversores en masa tiene unas reglas psicológicas muy definidas. Para no caer en la trampa hay que mantenerse sereno y observar el precio, sobre todo el  precio, si tienen la intención de buscar una posición vendedora  previendo un nuevo tramo bajista no lo harán hasta que se alcance el nivel deseado, lo que necesitará  tiempo y se reflejará en los gráficos. Tiene pues sentido que se produzca un descenso rápido y potente en algún momento de las próximas semanas para propiciar después un movimiento inverso que obligue a los inversores a cambiar de  sentimiento y posición consiguiendo así tomar las que han planeado al nivel adecuado. No creo que se conformen con menos de los máximos vistos en el rebote.
Los que prefieran las inversiones tranquilas deberían esperar a que los precios alcancen los niveles de abril e incluso más. Los que aspiren a mayores rentabilidades y estén dispuestos a correr riesgos superiores, deberían buscar una posición cómoda en un plazo corto esperando un recorte para el "boss" (S&P) sobre le nivel 900, cincuenta puntos arriba o abajo, e intentar aprovechar una posterior subida hasta máximos o más allá antes de que se reincie la tendencia bajista.
Este es el planteamiento que comparto con ustedes, que está sujeto a cuantas objeciones quieran y al que no me siento atado más que temporalmente, estando dispuesto a modificarlo en cuanto las circunstancias así lo exijan. He levantado la cabeza y es lo que he visto, pronosticar en Bolsa siempre es difícil, unas veces más que otras, y el momento actual es especialmente complejo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Nada es imposible

Las Bolsas están mostrando una gran resistencia. Durante la semana pasada algunos índices consiguieron superar los máximos del año estableciendo estructuras gráficas que pueden modificar sustancialmente el escenario de medio plazo.
Cuando en el año 2.007 se inició la tendencia bajista partí de la hipótesis, cuyos argumentos se recogen en el artículo el mapa del tesoro, de que duraría un lapso temporal igual a la onda de corrección precedente y que su destino sería como poco la parte baja de la onda cuatro anterior. Esto significaba alcanzar al menos el 5.400 del Ibex en algún momento entre finales del 2.012 y principios del 2.013. Hasta el momento el desarrollo gráfico es perfectamente compatible con dicha propuesta.
La primera onda bajista, de julio del 2.007 a marzo del 2.009, diecisiete meses (tomando como base el S&P), fue sorprendente por la profundidad alcanzada para tan corto espacio de tiempo. En un pequeño periodo, comparado con el total previsto, nos habíamos acercado mucho al objetivo total de caída, era evidente que necesitamos un rebote intenso y prolongado. La reacción que se produjo fue proporcional convirtiéndose en una de las mayores de la historia. En aquel artículo lanzaba posibles escenarios sobre la duración y altura de dicho rebote. Se planteaba que la subida en tres ondas que se desarrollaba fuera el total del rebote y que la llegada al 11.600 del Ibex podría ser el lugar de giro y el reinicio de la tendencia bajista.
Se apuntó sin embargo la posibilidad de que las tres ondas vistas correspondieran únicamente al primer tramo del rebote, es decir a su onda A, por la sencilla razón de que restaba demasiado tiempo para consumir el total previsto para el conjunto del movimiento bajista. Después de un primer recorte el mercado volvió a ascender de forma débil y en cuña hasta principios de enero, aquella forma de subir anunciaba sin lugar a dudas que el recorte estaba cercano pero desfiguraba la estructura típica de una formación de rebote.
En enero de este año se produjo la caída esperada llevándose rápidamente toda la cuña alcista.
Durante el mes de febrero las Bolsas comenzaron a rebotar en lo que podría ser la reacción habitual antes de seguir descendiendo, sin embargo esta semana se ha alterado la situación. El hecho de que algunos índices, suizo, inglés, belga, Russell, Nasdaq o el Transportes del Dow, hayan recuperado toda la caída y hayan conseguido nuevos máximos nos abre un nuevo escenario digno de consideración.
En las actuales circunstancias, la opción más lógica es que las tres ondas de rebote a las que he hecho referencia fueran únicamente la onda A, configurando la caída de octubre, la cuña posterior y el descenso de enero la onda B. De esta forma aún estaríamos en pleno rebote y en el inicio de la onda C.
Podríamos ver pues una onda total de rebote similar a la caída precedente, en torno a los 17 meses, que nos llevase más arriba, incluso hasta los máximos históricos de nuevo, para asistir finalmente a una nuevo descenso hasta el destino apuntado en un periodo parecido. De esta forma se alcanzarían los objetivos en tiempo y dimensión apuntados por los gráficos de largo plazo.
De ser así, ahora deberíamos ver un impulso alcista en cinco ondas semejante al primero, unos seis o siete meses, que concluiría, más o menos, en septiembre de este año ( la duración es relativa y se basa únicamente en la similitud de ondas)
La altura que alcanzase esta supuesta onda es de gran importancia para el desarrollo futuro de las Bolsas a largo plazo.
Si llegásemos hasta los máximos históricos, estaríamos con seguridad ante una típica corrección plana, A:16.000-6.700, B:6.700-16.000 y C: 16.000-5.400, que confeccionaría una onda cuatro de superciclo y nos conduciría a un nuevo mercado alcista posteriormente. Sin embargo si el rebote fuese débil y se quedase corto cabría la opción de haber visto una formación 1-2 que implicaría el final de superciclo y un mercado bajista muy prolongado.
La estructura actual recuerda mucho a la desarrollada de mediados de 1.998 a principio de 2.000, lo que tiene sentido pues en realidad asistimos a una réplica de onda en grado mayor (ver el gráfico adjunto)
Aún es pronto para afirmar que va a ser así, pues los principales índices no han conseguido superar todavía los máximos de enero, pero el hecho de que varios índices si lo hayan hecho anima a analizar este escenario, aunque la posibilidad de que estemos en una onda cuatro aún no ha desaparecido.
Hay otros argumentos que apoyan dicha hipótesis, como el hecho de que el suelo del 2.009 se produjera en forma de hombro-cabeza-hombro invertido y que su proyección mínima no haya sido alcanzada todavía, así como que valores de gran ponderación como el Santander hicieran el techo del 2.007 en forma de murciélago lo que avisaría de la consecución de nuevos máximos en la onda de rebote.
Siendo una onda C debería estructurarse en cinco impulsos, por lo que una vez tuviésemos configurados los cuatro primeros podríamos proyectar con suficiente fiabilidad el alcance final y el punto de giro por tanto.
Está planteamiento es aún una mera posibilidad, y así debe tomarse, pero ya aporta suficientes argumentos como para ser tenido en cuenta.























lunes, 22 de febrero de 2010

Oro eterno

Durante los últimos años, entre las consultas que realizan los inversores, hay una que destaca sobre el resto ¿cómo puedo poner a salvo mi dinero?
Una inquietud velada, un desasosiego impreciso se ha generalizado. La incertidumbre incomoda a unos ahorradores que prefieren antes un refugio seguro que oportunidades de inversión.
La cuestión, planteada a medio plazo, es más complicada de lo que a simple vista parece.
Algo muy distinto a cuanto hemos vivido antes está emergiendo, la realidad tal y como la conocíamos se transforma aceleradamente y el escenario resultante apenas puede intuirse. Supongo que los que asistieron a la decadencia final de un modelo experimentaron algo similar, pero sólo los sucesores, desde la distancia temporal suficiente, pudieron analizar y comprender las causas y efectos. Otros, en el futuro, juzgarán con precisión lo que a nosotros se nos muestra hoy inaprensible.
En concretos puntos de la Historia se formaron importantes encrucijadas por la confluencia de diferentes ciclos. En este sentido, el momento actual es, sin duda, especialmente significativo. Durante años me ha acompañado la sensación de que nos aproximábamos al extremo de un gran ciclo bursátil, lo que me llevó a observar con mayor atención una realidad más amplia, percibiendo que otros ciclos, económico, social, político, cultural, religioso, filosófico, científico y hasta geofísico alcanzaban también sus puntos de ruptura al mismo tiempo.
Una nueva forma de entender la existencia se abre camino.
Hace unos días saqué un billete de mi cartera y lo contemplé con inocencia ¿qué era aquel trozo de papel rectangular cubierto de signos y palabras?
Un símbolo, la representación material de la confianza que los individuos depositan en un sistema común ¿Y quién respalda esa confianza? Cuando intenté responderme fui consciente de la fragilidad intrínseca de todo sistema.   Mi formación jurídica me trajo a la mente un latinajo, que debería figurar en cualquier billete, “rebus sic stantibus”, que viene a significar “mientras el orden actual de las cosas permanezca” El papel moneda es temporal, está sujeto a una fecha indeterminada de caducidad, a la certidumbre de que desaparecerá cuando llegué el momento, como lo hicieron las monedas y títulos asociados a imperios que se creyeron inmortales en su día ¿Porqué van tener diferente destino dólar, euro o yen, del que tuvieron denario, doblón o maravedí?
Quizá sea este el motivo por el cada vez que reflexiono sobre la cuestión inicial barajo el oro como posible respuesta. Es cierto que su cotización está próxima a los máximos históricos, que no puede llevarse en el bolsillo, ni utilizarse como medio de pago en los comercios, así como que es engorroso depositarlo en algún lugar para su custodia, pero no es menos cierto que no puede crearse a voluntad, que lo emite la naturaleza, que es prácticamente indestructible y que estaba aquí antes de que llegáramos y probablemente nos sobreviva. Coexistió con monedas en todos los lugares y tiempos, y mientras éstas se extinguían consiguió llegar hasta nuestros días sin perder un ápice de su brillo. No se puede asegurar que sea una inversión rentable, aunque es probable, pero sí que es una póliza de seguro para momentos como este y los que pueden llegar, por alguna razón las manos fuertes llevan años acumulándolo.
La confianza es un bien escaso en la actualidad. La locura de crear más y más dinero respaldado por la propia deuda del que lo solicita ha dado lugar a una economía virtual donde todo cuanto existe son meras cifras en programas informáticos ¿Qué es un billete hoy, dónde está el activo que lo respalda y que antes figuraba explícitamente reseñado en él? ¿Cuántas veces apalanca una entidad financiera el dinero que aportan los depositantes? Se han diseñado inmensos globos, en los que, menos el revestimiento exterior, el resto es puro aire, y cuando éste sea excesivo terminarán explotando. Tanta holografía monetaria estuvo a punto de acabar con el sistema financiero, sólo la intervención estatal pudo evitar el desastre, el esfuerzo fue tan colosal que ahora son los propios Estados los que se tambalean, y ellos no contarán con nadie que acuda pronto al rescate. Tarde o temprano habrá que ajustar dinero real y ficticio, y ninguna de las soluciones es buena, o se hace mucho más dinero físico con la hiperinflación que ello implica o se crean nuevas monedas de mayor valor que achiquen las deudas asfixiantes.
Ya hay algún país que declara abiertamente el riesgo de colapso en su deuda pública, otros esperan turno, y algunos muy importantes silban mirando al cielo procurando que nadie las señale.
Son tiempos de crisis. Crisis que se prolongará y que posiblemente se agrave, pero que incuba la oportunidad de desprenderse de lo banal, de pasadas conductas erróneas e inconscientes, y transmutarlas mediante proceso alquímico en una nueva realidad quizá tan valiosa e imperecedera como el oro.


                                              José Agustín López Selfa

sábado, 23 de enero de 2010

La magia Fibonacci

Era un joven estudiante cuando oí hablar por primera vez de la sección áurea. Entonces no podía sospechar que aquella técnica que usaban algunos pintores renacentistas en sus cuadros era mucho más que una incursión de las matemáticas en el arte.
Hoy sabemos que el 0,618 fundamenta cuanto existe en el universo, es una especie de pieza básica con la que se estructuran las galaxias, las flores, los miembros de nuestro cuerpo, los caracoles, las olas, los fractales.....los movimientos bursátiles. Geometría sagrada.
En los últimos comentarios me he referido con insistencia a que la segunda parte de enero correspondía, en el ámbito temporal, al 0,618 de toda la bajada anterior. Por tanto si las subidas experimentadas desde marzo del año pasado eran un rebote dentro de una tendencia bajista, como he opinado siempre, ese momento era el propicio para que se produjera el cambio de escenario.
En el gráfico pueden ver que el impulso bajista que se desarrolló desde el 8 de octubre del 2.007 hasta el 9 de marzo del 2.009 había durado 73 semanas. Si multiplicamos dicha cifra por el número mágico el resultado es 45. Esta semana era justo la número 45 de subida, el momento clave. Asombrado, como siempre que ocurre, he asistido una vez más a la generación de este milagro inexplicable. De la nada, como un rayo, han surgido las ventas, en tres sesiones los cambios han descendido hasta dejar atrapados, sin capacidad de reacción, a todos los inversores que habían comprado desde el verano.
Si quieren podemos hablar de las declaraciones de Obama, de la reelección de Bernanke, de los swap de la deuda o del tono de moda en los pintalabios, pero con ello no haremos sino dejar patente nuestra incapacidad para aceptar que aún sabemos muy poco y que existen unos patrones estructurales que determinan la realidad que escapan a nuestra comprensión.
Un nuevo escenario se ha puesto en marcha. Por el momento el graficó horario del S&P ha empezado a extender ondas indicándonos que la tendencia bajista se reanuda con mucha fuerza. Habrá que esperar hasta ver donde se detiene el primer impulso y la magnitud de la posterior reacción para poder esbozar una primera hipótesis sobre qué nos espera.
No se dejen obnubilar por la puesta en escena de políticos contra banqueros, analicen los hechos, cuando las bolsas estaban a precios de saldo los banqueros recibieron inmensas cantidades de dinero de los políticos y compraron unas acciones con las que han obtenido unas plusvalías históricas, ahora que las han distribuido entre los particulares, su relación se tuerce y los precios vuelven a descender. Desempolven el último artículo de 21 de diciembre (2.010:de vuelta a la realidad) en él les decía que cuando la distribución estuviese acabada no podríamos contar con que las manos fuertes siguieran sosteniendo los mercados, es más, fomentarían el miedo y las caídas.
Bernanke ha inundado el planeta de dólares, provocando una situación insostenible, ahora su reelección pende de un hilo, si esta no se produjese y otro ocupase su lugar podríamos sospechar lo peor. Un nuevo rostro al frente de la Reserva Federal propiciaría futuras medidas más duras y austeras de las que no se sentiría culpable. La responsabilidad de Bernanke se disolvería entonces como en su día se disolvió la de Greenspan , al igual que la de Bush desapareció con Obama. A la postre, los únicos que no pueden dejar el cargo ni diluir la responsabilidad de sus actos, apechugando por tanto con lo que venga, son los ciudadanos.


lunes, 21 de diciembre de 2009

2.010: de vuelta a la realidad

Julio de 2.007 marcó el inicio de una tendencia bajista que aún se desarrolla. En aquellas fechas anunciaba un mercado de osos que se extendería, como primera hipótesis, hasta alguna fecha entre el verano del 2.012 y la primavera del 2.013. Dicho cálculo se sustentaba básicamente en la proporción de ondas (lo ortodoxo era el despliegue de una onda C de cinco años) y en la correlación de impulsos que se había desarrollado durante las tres últimas décadas. Los anteriores suelos de mercado se habían producido en los años 1.982-83, 1.992-93 y 2.002-03. Ambos hechos apuntaban al mismo destino temporal.
El año 2.008 fue sorprendente por la celeridad del movimiento bajista. El escenario económico se deterioró de tal forma que en año y medio algunos índices habían perdido más del 60%, unos desde julio y otros desde octubre del 2.007 hasta marzo del 2.009. Se hacía evidente que el castigo era demasiado intenso, no podíamos seguir descendiendo a ese ritmo. El rebote tenía que ser profundo y prolongado para ajustar tiempos y niveles.
Las alzas arrancaron en marzo, incluso con un pulso más vigoroso del previsto. El rebote debía alcanzar al menos la parte superior de la onda anterior y extenderse durante un periodo no inferior a la mitad del tiempo que había durado la caída. Esto implicaba, como mínimo, un alza del Ibex hasta el 10.000 y una prolongación temporal hasta el mes de octubre. Al día de hoy ya hemos conseguido alcanzar el 12.000 y aguantar niveles en diciembre.
La mayoría de índices, aunque no todos sí los principales, han conseguido recuperar el 50% de la caída sin superar el 61,8%, lo que abunda en la hipótesis de que el alza de este año es una reacción extraordinaria a una caída histórica dentro de un gran movimiento bajista.
Los últimos meses han sido absolutamente laterales, formando un área de distribución muy clara y relevante. Dicha zona de congestión se hacía necesaria puesto que el volumen de la subida había sido inusualmente bajo, con muy poca participación de los inversores particulares, guiada esencialmente por las manos fuertes que aprovecharon las ayudas estatales para manejar los mercados y obtener unas rápidas y abultadas plusvalías. Una vez más la liquidez se ha erigido en factor determinante. Sin embargo, a pesar del bajísimo nivel de tipos y las constantes inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales, la situación económica sigue tan débil que el dinero de los inversores no se ha dirigido a la renta variable en grandes cantidades, por ese motivo el proceso de liquidación de las manos fuertes esta siendo muy lento y dilatado.
Es difícil saber cuanto más podría prolongarse, especialmente por que el efecto de las ayudas en algunos sectores estratégicos (hasta el momento coyuntural), unido al maquillaje de datos y a la alteración de normas para poder presentar balances más saneados, ha creado una sensación de recuperación económica que hace dudar sobre cual es el verdadero estado de la economía. Los datos positivos podrían prolongarse durante un tiempo, de hecho parece que el PIB del cuarto trimestre de EEUU estará en torno al 4%. Pero esto no debe llevarnos a confusión, las Bolsas suelen adelantarse y descontar las noticias con mucha antelación, cuando estas lleguen los mercados ya estarán reflejando otros escenarios futuros.
Los gráficos nos indican que algún momento, no muy lejano, la recuperación se debilitará y volverán a surgir importantes problemas de fondo que has sido temporalmente apuntalados, lo que provocará el reinicio de la tendencia bajista.
Las inmensas ayudas aportadas no parecen haber resuelto los problemas finales, sólo han servido para salvar los muebles y lavarle la cara a la situación. La economía real sigue sufriendo, muchas empresas ven seriamente comprometida su continuidad, el desempleo es muy elevado (aún parece serlo más fuera de los números oficiales), la liquidez no llega a la calle, la morosidad muestra ratios peligrosos ( aún con singulares regímenes de adelgazamiento), el montante de la deuda es asfixiante y los déficits desorbitados.
En estas condiciones no parece posible que las Bolsas puedan sujetarse mucho tiempo, es más, las circunstancias se prestan a que afloren nuevas complicaciones de gran calado que pueda extenderse rápidamente de un país a otro, manifestando situaciones explosivas que no podrán ser atendidas por el dinero público como ocurrió anteriormente.
El dólar y el oro muestran comportamientos inquietantes que nos avisan de que estamos muy lejos del equilibrio y de la plácida bonanza. Y la espada de Damocles que las agencias de calificación han puesto sobre la solvencia de algunas deudas estatales no augura un horizonte mejor. Por el momento se han atrevido a señalar a Dubai y Grecia y a dar un toque de atención sobre la situación de Irlanda y España, pero en los próximos meses podrían apuntar hacia Gran Bretaña y EEUU, en similares condiciones.
El debate sobre si la inflación está a punto de despertar o no y sobre la necesidad de ir retirando las ayudas inmediatamente o mantenerlas unos meses más tampoco es tranquilizador. Mientras tanto muchos bancos pequeños y medianos siguen quebrando y erosionando el dinero del contribuyente que se ve amenazado con subidas de impuestos que llegarán inevitablemente. Además siguen extendiéndose rumores sobre la posible quiebra de algunos estados americanos, señalando principalmente a California.
Son demasiados elementos desestabilizadores para confiar en que continúen las alzas en los mercados de renta variable, más aún cuando observamos en los gráficos que los niveles alcanzados se han debido exclusivamente a la revalorización de los títulos con mayor ponderación y rentabilidad por dividendo, mientras que otros, más indicativos de verdaderas recuperaciones económicas han registrado comportamientos mucho más discretos y ya han reiniciado desarrollos bajistas.
Se puede inferir de todo lo apuntado que el 2.010 será el año de vuelta a la realidad. Con un pequeño tramo adicional de subida o sin él, pronto se reanudará la tendencia bajista. Aún no podemos saber si lo hará de forma violenta, en farragosos movimientos de zigzag o en impulsos continuos y sostenidos. Habrá que esperar a conocer la naturaleza y forma del giro para poder dilucidar como será el proceso al que aún podrían restarle años.
La onda cuatro anterior, lugar natural de encuentro en cualquier mercado en reacción bajista se ubica en el 5.400 del Ibex, y ese no sería más que el objetivo mínimo, no podemos asegurar que sea el suelo definitivo. Sé que al día de hoy es difícil imaginar caídas de esta magnitud pero cuando el Ibex estaba a 16.000 fuimos capaces de intuir un gran movimiento bajista y la realidad se encargó de superar nuestros pronósticos.
Por el momento no es posible vislumbrar un futuro positivo para las Bolsas, hace mucho tiempo que el mercado no da señales inequívocamente alcistas. Las últimas subidas no acaban de convencernos ni modifican nuestras sensaciones, no cuadran con el carácter de un genuino mercado al alza, estos son alegres, vibrantes, con participación casi total de los valores y transmiten la confianza que permite dormir tranquilo, tal como sucedió a mediados de los ochenta y de los noventa, nada que ver con el avinagrado mercado actual. Algún día volverá el verdadero apetito comprador, siempre lo ha hecho,”but no yet” Antes habrá que cruzar el desierto, dosifiquen medios y energías, utilicen el sentido común, aún corren tiempos inciertos.






lunes, 28 de septiembre de 2009

Crisis de Diseño

                                  
¿Qué está ocurriendo en la economía mundial? ¿A qué se deben las oscilaciones históricas de la renta variable? ¿Por qué el mercado inmobiliario ha pasado del éxtasis al colapso en un periodo tan corto de tiempo? ¿Dónde nos conduce el proceso de globalización acelerada que estamos experimentando? ¿Cuál es el estado real del sector financiero? ¿Dónde está el dinero? ¿Cómo se ha llegado a una deuda tan desorbitada? ¿Qué hay detrás de la debilidad del dólar? ¿Por qué se ha vuelto tan volátil el petróleo? ¿Quién está acumulando oro?
Tanta pregunta sin respuesta y tanta convulsión producen una sensación inquietante.
Para el ciudadano de a pie cuya única información es la que le ofrecen los telediarios y cuyo horizonte de reflexión no va más allá del partido del próximo domingo, esto son “cosas que pasan”, la alternancia de buenas y malas épocas ¿pero realmente es así?
Los que observamos continuamente los mercados intuimos que ya nada funciona como antes, huele raro, ocurren demasiados hechos inexplicables que parecen de laboratorio, artificiales. Da la impresión de que asistimos a secuencias preestablecidas que se van sucediendo una tras otra completando un escenario bien planeado.
Los periódicos se ceban en la ineficiencia de los banqueros, en sus bonus desmesurados, en sus créditos descontrolados que nos han conducido al desastre. Muchas veces he oído comentar, refiriéndose a las subprime, lo ciego que hay que estar para haber concedido dichos préstamos y mofarse de su capacidad para manejar el negocio, viniendo a decir “tan listos que se creían y no lo hubiese hecho peor ni el más estúpido” ¿No han pensado que quizá lo estúpido sea realizar ese comentario?
¿Creen de verdad que los individuos mejor preparados, los mejor informados, van a cometer el error de conceder préstamos para comprar viviendas en masa a personas sin recursos a un interés ridículo? ¿No sería mejor preguntarse por qué lo hicieron?
¿Es casualidad que cuando se había producido un endeudamiento general de la población con hipotecas vitalicias, desaparezca instantáneamente la liquidez y se derrumben los precios?
¿Cuáles serán las últimas consecuencias de esta situación?
Los estados se han rascado el bolsillo más allá de lo prudente, pero lo único que han conseguido es contagiarse del mismo mal, ya no se podrá contar con su ayuda, es más, planean subidas de impuestos y recortes de gastos para reequilibrar las cuentas, casi podría decirse que ahora son un lastre.
Y mientras el tejido empresarial se va destruyendo, el desempleo bate marcas, la financiación sigue desaparecida, el consumo se retrae y el comercio internacional permanece bajo mínimos, las Bolsas suben ¿suben? Sí, suben, como nunca, ¿No será otra secuencia programada? ¿no sufrirá la poca liquidez que resta el mismo destino?
Si el panorama de recuperación que ahora nos dibujan se truncase “por cualquier circunstancia”, el agravamiento de la situación sería muy serio. Familias, empresas y estados han agotado las reservas que tenían para los malos tiempos. En ese hipotético escenario ¿quién podría tirar del carro? ¿una población dormida e indolente? ¿un poder económico cuyo interés primordial es saber dónde está el límite soportable de precios, tarifas y comisiones? ¿unos políticos maleables, con adicción al cargo, que cuando sean desbancados se encogerán de hombros y “si te he visto no me acuerdo”? ¿unos estados tan endeudados como los propios ciudadanos y que han transferido gran parte de sus poderes a estructuras supranacionales? ¿unas organizaciones internacionales complejas y confusas, lentas y anónimas, que no se sabe muy bien a que intereses obedecen y permeables a presiones invisibles?
Un sentimiento de desamparo se extendería por todos lados.
Esta crisis no es una crisis más, tiene aspecto terminal, de cambio paradigmático, una nueva realidad está emergiendo y sólo podremos contemplarla con una perspectiva temporal. Las fechas que estamos viviendo quedarán reflejadas en los libros de historia con letras mayúsculas y serán utilizadas de marco referencial para los sucesos que se produzcan en otras aún muy lejanas. Una forma distinta de entender el mundo esta desarrollándose ante nuestros ojos pero al igual que ocurre con la hierba no podemos apreciarlo mirando de instante en instante.
Deberíamos ir despertando y saliendo de nuestro pequeño círculo de seguridad miope.
Dicen los sabios, con ironía, que el secreto de una inversión es comprar barato y vender caro ¿creen que los precios actuales de la Bolsa son caros o baratos? Con un futuro tan incierto conviene meditar pausadamente las acciones que emprendamos, quizá tanto brote verde, sintético o natural, no nos esté dejando ver el bosque.
Las crisis representan un peligro de empobrecimiento para los muchos que actúan sin saber y una oportunidad de enriquecimiento para los pocos que saben lo que hacen.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sentido común

La primera posibilidad de giro a la baja se desvanece. Las posiciones alcistas que las manos fuertes parecen detentar para el vencimiento de futuros de septiembre vuelven a imponer su ley.
Durante muchas sesiones se ha estado dibujando una posible pauta terminal en forma de cuña que está siendo rota por la parte superior en varios índices, con ello se abre otra vez el recuento inicial que se efectuó en julio con un objetivo para el S&P en 1.133 ¿recuerdan?
El 1.121 significa la recuperación del 50% de toda la caída y el 1.227 el 61,8. Por encima de 1.257 la estructura bajista sería cuestionada.
Al día de hoy los rebotes son:
Ibex 75% desde mínimos 55% de la caída
Dax 59% desde mínimos 45% de la caída
Eurostock 63% desde mínimos 40% de la caída
S&P 60% desde mínimos 43% de la caída

Aclarada la parte técnica y habiendo dejado claro que los mercados pueden ascender más, y que seguramente lo harán, les invito a reflexionar utilizando el sentido común.

¿Se han dado cuenta que en marzo hicimos 6.700 en el Ibex y que seis meses después estamos en 11.747?
¿Se han dado cuenta que este es el rebote más grande de la historia?
¿Se han dado cuenta que estamos inmersos en una crisis económica sólo comparable con la del 29?
¿Se han dado cuenta que no hay inversores finales ni puede haberlos y que los motores de esta subida son la rapidez y profundidad de la caída anterior, la brutal inyección de liquidez y la manipulación descarada de las manos fuertes?
¿Se han dado cuenta que los mensajes de las autoridades afirmando que “ya ha pasado lo peor” son idénticos a los de 1.930?
¿Se han dado cuenta que el oro sigue en máximos a pesar de la subida de las Bolsas?
¿Se han dado cuenta que el dólar está tan débil que empieza a ser cuestionado como moneda global?
¿Se han dado cuenta que la deuda americana tiene tantos ceros que resulta sencillamente impagable?
¿Se han dado cuenta que China está nerviosa por deshacer sus activos en Estados Unidos?
¿Se han dado cuenta que los gobiernos han modificado las regulaciones para que los bancos puedan valorar sus activos a precios irreales y esconder los muertos en el armario?
¿Se han dado cuenta que hay una legión de parados a punto de quedarse sin subsidio?
¿Se han dado cuenta que los resultados empresariales no van a permitir ni contrataciones ni inversiones?
¿Se han dado cuenta que el conjunto de las empresas americanas va a presentar este año los beneficios más bajos de la historia cuando no sus primeras pérdidas?

Observen esta tabla :

Como ven, en el crack del 29 hubo un rebote del 48% después de una primera caída del 47,9%, la primera caída de la crisis actual rondó el 60%.

Y este gráfico:


Jamás las empresas habían dedicado más del 80% de lo que ganan a retribuir al accionista, en mayo de este año se llegó al 300% ¿cuál es la explicación? ¿por qué quieren cuidar a los accionista por encima de la propia empresa?

Y este otro:
¿Saben que con estos beneficios el PER del S&P es de varios cientos de veces y que incluso recuperándose hasta 8 ó 10 dólares seguiría siendo uno de los más altos nunca vistos?

Finalmente los gráficos comparativos de las grandes caídas del último siglo:


Miremos mas allá de mañana, estamos en la corrección de una tendencia alcista que ha durado décadas, es ingenuo pensar que bastan unos meses para solventarla. Si deciden ir hasta la última parada del rebote háganlo con stops, la tormenta suele desatarse cuando nadie lo espera.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El Mapa del Tesoro

30 de agosto de 2.009

En abril de 1.998 gestionaba un fondo de renta variable que contaba con un año de vida y ya tenía unos ratios espectaculares. El mercado transitaba por su cuarto ejercicio de subidas consecutivas acelerando una tendencia alcista que duraba lustros. A pesar de que no había ninguna señal técnica que indicara la más mínima debilidad llevaba dos días inquieto, sin poder dormir bien. La tercera noche la pasé absolutamente en blanco, cuando llegó el nuevo día estaba tan cansado que no pude ir al despacho. Antes de comenzar la sesión llamé indicando precios de venta para toda la cartera. A mediodía se había vendido el 80%, no quise aguantar más: deshaced el resto al mercado. Diez minutos después supe que no teníamos una sola acción, me dormí inmediatamente.
En la siguiente sesión el mercado se giró y descendió un 15% en un mes, después se volvió y comenzó a ascender hasta llegar de nuevo, a finales de julio, al mismo nivel de abril, el 11.000 del Ibex. Entonces supe que había intuido la formación de un gran “murciélago”. La figura que tanto había estudiado se estaba desarrollando ante mis ojos. En la reunión matinal que tenía con mis colaboradores les expliqué lo que significaba. Vamos a caer a plomo hasta el 7.000, después haremos máximos de nuevo, y finalmente perforaremos el 7.000 ampliamente.
¿Vamos a caer cuatro mil puntos en pleno verano, qué va pasar? me preguntaron. “No tengo ni idea, pero los gráficos ya lo saben” A mediados de agosto el mercado descendía poco a poco cuando de repente se produjo la sorpresa, los rusos amenazaban con no pagar su deuda. El último día de septiembre el Ibex tocó mínimo en 6.885 y comenzó a subir, a finales de año ya había recuperado prácticamente todo, de nuevo en 11.000.
¿Y ahora qué? me preguntaron cuando planeábamos las estrategias para 1.999. “Una gigantesca onda plana, vaivenes arriba y abajo, durante años” respondí. ¿Cuántos? “Diez, quizá quince”
Hará un par de semanas comimos juntos y recordamos esto que les he contado. Sonreímos cuando fuimos conscientes de que once años después estábamos en el mismo sitio, el 11.000 del Ibex.

He querido hacerles esta introducción para que puedan entender con mayor facilidad lo que ha pasado en esta última década y lo que puede suceder en los próximos años. Intentemos esbozar “el mapa del tesoro”
Decía en el artículo “Bienvenidos a Radar Market”, que las ondas se sienten y después se cuentan. Desde 1.998 no he vuelto a estar invertido al 100%. Por más que hayan cambiado los escenarios jamás he sentido ese “feelling” que se tiene cuando empieza una tendencia alcista pura, esa seguridad y confianza que se producen cuando existe la certeza de que el mercado va a subir respaldado por unos fundamentos económicos sólidos y expansivos, basados en la creación de valor y en la productividad real que te hace saber que los precios son baratos y el recorrido al alza inmenso y prolongado.
En los mercados alcistas verdaderos, como el que se produjo hasta el 98, el noventa y cinco por cien los valores se mueven al unísono, unos suben más que otros, el dinero rota de sector en sector, de valor en valor , pero todos ofrecen importantes plusvalías y sus negocios mejoran trimestre tras trimestre, el único quebradero de cabeza es salir del valor que está cansado para subirse a otro más veloz.
Los veteranos estarán de acuerdo conmigo en no haber tenido esa sensación en toda una década.
¿Qué ha pasado entonces en estos años? Veamos.
En 1.998 se acaba el verdadero impulso alcista general. La primera corrección se desata a una velocidad y con una profundidad espeluznantes, la deuda rusa hace caer al Ibex hasta 7.000 en unas semanas, valores como Santander y BBVA pierden dos tercios de su valor. Pero lo esencial es que Long-Term Capital, un hedge fund de multimillonarios y figuras relevantes de la finanzas con cargos en Wall Street, dirigido por premios Nobel, queda al borde de la quiebra. El señor Greenspan y un buen número de banqueros afectados personalmente, hacen un pacto para arreglar el desaguisado. Comienza así una teparapia de inyección de liquidez, que se ha utilizado constantemente en los últimos tiempos cada vez que se ha producido un episodio de crisis, provocando burbujas en cadena e impidiendo que los mercados se desarrollen de forma natural, en otras palabras, una política de eliminar los síntomas que no cura al paciente y le introduce en una larga convalecencia con graves efectos secundarios.
Aquel excedente de dinero se dirige inmediatamente al único sitio posible, al mercado con más futuro, el tecnológico. La aproximación del nuevo milenio, y el anuncio de maravillosas innovaciones que cambiaran el mundo, concentra todas las compras. Mientras el resto de valores se queda en el fondo de los gráficos, los tecnológicos se revalorizan vertiginosamente. En unos meses Telefónica escala un 200%, Deutsche Telekom sobrepasa los 100 euros, France Telecom los 200 (hoy ambas a la décima parte) y eso en los valores más pesados, en los pequeños, como Terra (finalmente liquidada a 3) se alcanzan los 157. La lista es interminable, baste este dato, el Nasdaq pasa de 50 en 1.975 a 5.000 en el 2.000, cuatrocientos por cien de revalorización anual durante 25 años ¿les extrañaría que siga cayendo?
A pesar de la burbuja tecnológica los índices hacen máximos muy cortos, el resto de valores no quiere secundar la subida, dejando en evidencia que estamos ante una onda B y que a continuación volveremos a descender. El Ibex por ejemplo, incluso con la gran ponderación de Telefónica, sólo alcanza el 13.000 cuando el anterior máximo había sido de 11.000.
Celebrado el cambio de milenio se produce la vuelta a la realidad y el comienzo de la onda C, como ya había anunciado el murciélago del 98, el Ibex desciende hasta tocar un mínimo por debajo del 7.000, exactamente el 5.400 en marzo del 2.003.
Para entonces ya se había producido el ataque a las torres gemelas y estaba a punto de comenzar la guerra de Irak. Por ello, desde la Reserva Federal se habían llevado un política de tipos de interés a la baja que acabarían en niveles nunca vistos. Me resultaba extraña una corrección limitada a cinco años y seguía sin sentir el “feelling”, pero había que ser muy ciego para no darse cuenta de que aquellos precios y aquella liquidez sólo podían llevarnos hacia arriba. Además los gráficos ofrecían una cuenta perfecta: onda A 11.000-7.000, onda B 7.000-13.000, onda C 13.000-5.400. El once de marzo a las tres de la tarde mi voz interior me gritó: ¡compra! Le hice caso, pero sólo con el cincuenta por cien, algo fallaba.
Cuando llegó la primera corrección a mediados del 2.004 supe de dónde provenía mi desconfianza. La primera onda alcista tenía tres tramos. Era evidente que estábamos ante otra onda de rebote ¿Cómo? Estuve dándole vueltas durante meses hasta que encajó el puzzle. Las conclusiones quedaron reflejadas en el artículo “El ciclo intenta ajustarse” de marzo de 2.005 que he recuperado para este blog. Tanta burbuja y tanta liquidez habían descabalado el ciclo. Mientras los índices tecnológicos lo había consumado, otros valores habían permanecido planos, haciendo la onda cuatro, a la espera de que regresara el dinero para completar su quinta onda. Así del 2.003 al 2.007 la tecnología no hizo más que un débil movimiento de rebote, mientras que constructoras, inmobiliarias, eléctricas, índices emergentes, las empresas de mediana y pequeña capitalización y las materias primas, hacían su quinta. El exceso de liquidez provocó varias burbujas especulativas al mismo tiempo. Cuando llegamos al 2.007 se había producido la primera parte del ajuste, el que corresponde al alza, unos valores concluían su B mientras otros concluían su quinta. Ahora todos podían comenzar a descender a la vez. ¿Y con los índices qué había pasado? Los más equilibrados como el S&P o el Dax habían mezclado estas dos corrientes haciendo una doble techo perfecto en los mismos máximos del 2.000. Los que tenían más peso tecnológico como el Eurostock se habían quedado muy lejos, los de menos, como el Dow o el Ibex, habían superado los máximos en un 20%. Los puramente tecnológicos habían realizado una B muy débil, no recuperaron ni el 50% de la caída. Los que no tenían ningún componente tecnológico alcanzaron máximos contundentes, una verdadera onda quinta. Está es la razón por la que los índices de países emergentes con abundancia de materias primas y crecimiento real, no sólo financiero, los BRIC, han liderado las subidas y las recuperaciones en contra de lo que solía ser habitual.
Es pues en el 2.007 cuando comienza la verdadera tendencia bajista, nueve años después del final del impulso alcista general. Como toda onda C, su llegada fue devastadora, en sus primeros compases ya había pánico generalizado y grandes empresas quebraban de la noche a la mañana. El primer movimiento bajista hasta marzo de 2.009 (20 meses) se llevó más del cincuenta por ciento en la mayoría de índices. Ahí llegó el rebote en el que estamos actualmente.
Cuando anuncie la llegada de un mercado de osos en Junio de 2.007, lancé como primera hipótesis, la vuelta al 5.400 del Ibex en el 2.012. El 5.400 porque era el final de la onda A y el 2.012 porque si la onda A había durado 5 años (1.998-2.003) lo normal es que la C durara otros cinco (2.007-2.012). Dos años después sigo creyendo que es factible.
Este rebote épico que está en marcha está haciendo dudar a muchos analistas que van con el pie cambiado una y otra vez repitiendo sin parar que nadie sabe lo que va a pasar y que jamás habían asistido a un mercado más complicado. Y tienen razón, estas ondas son las más difíciles.
¿Qué es lo que les confunde?
Básicamente que algunos índices y valores han rebotado tanto que ya no parecen compatibles con una tendencia bajista, mientras que la situación económica es aún tan débil que no encaja con una tendencia alcista.
¿Y cual es la explicación?
Que tenemos en acción dos tipos de bajada que tienen que sincronizarse para encontrar al mismo tiempo un suelo común que ajuste el ciclo y permita la confección de un nuevo mercado alcista.
Los valores e índices que hicieron onda B en el 2.007 tienen que descender en cinco impulsos, de estos ya han realizado tres y ahora están en el cuarto, verán en sus gráficos que el rebote es más débil, sin superponerse con la parte baja de la onda 1.
Mientras, los que hicieron onda 5 en el 2.007 tienen que hacerlo en tres (A-B-C). De estos ya han hecho A (en tres movimientos) y están realizando B, por lo que pueden recuperar mucho más que los otros, llegando incluso cerca de los máximos otra vez. Verán en sus gráficos que han rebotado tanto que parece el inicio de una nueva tendencia alcista.
¿Y a continuación qué?
El ajuste definitivo, onda bajista final para todos. Para los primeros la quinta de C, para los segundos la C completa.
Por tanto, acabada la onda actual de rebote, nos espera un último impulso bajista, ese que, como ocurre en todos los finales de ciclo, hace desaparecer muchos de los valores que ahora ven en los periódicos, y que pondrá de manifiesto que toda la liquidez del mundo no puede impedir que los mercados vuelvan a su cauce natural tarde o temprano. El paciente necesita cada vez dosis más elevadas (cantidades de dinero colosales) y además no acaba de restablecerse. Llevamos una década amontonando sacos de billetes cuando se desborda el río y conteniéndolo momentáneamente, ahora habrá que dejar que vaya hasta donde tenga que ir.
Hasta donde llegará la caída y en cuanto tiempo se producirá exactamente son asuntos que habrá que ir perfilando según se desarrollen. Lo que sí se puede adelantar es que una crisis de está envergadura no se puede solventar en 20 meses, y que sus efectos, aún muy limitados, invitan a pensar que habrá segunda parte. Que hay síntomas de mejoría y que se han puesto muchos parches con las cantidades históricas de dinero aportado es cierto, que parece difícil que dada la situación actual se pueda producir un empeoramiento tan severo, también. Podríamos preguntarnos entonces ¿qué va a pasar para que se produzca dicha caída? “No tengo ni idea, pero los gráficos ya lo saben” Quizá haya que empezar a considerar asuntos que no sean puramente económicos.
La actual subida se está desarrollando en tres tramos y por tanto hay que calificarla de rebote, ya se han consumado la onda a, b y los movimientos 1, 2 y parte del 3 de c, quedan por tanto parte del 3, 4 y 5 de c. Después vendrá el giro. La duda es si acabada la onda de rebote, comenzará el impulso bajista de forma inmediata o si habrá unos meses de congestión. Si el suelo se produjese en el 2.012 el futuro movimiento debería ser lento y pesado. De cualquier forma la igualdad de ondas no es más que una pura hipótesis que debe ser confirmada. La otra posibilidad a tener en cuenta, es la de considerar el final de ciclo en el máximo del 2.000, en ese caso la onda A hubiera durado 37 meses, lo que nos daría un suelo en el verano del 2.010 y un dinámica mucho más rápida. Los próximos meses serán cruciales para perfilar el escenario.
Las revalorizaciones explosivas que están experimentando los pequeños valores en las últimas sesiones son señal de que el movimiento está maduro y aunque sus gráficos indican que aún hay recorrido evidencia que el techo de mercado está próximo en el tiempo.
Sólo si el S&P consiguiese alcanzar el mínimo de la onda uno, lo que es altamente improbable, habría que rehacer el planteamiento. Aún así estoy convencido de que no estaríamos ante un mercado alcista, si no ante nuevas ondas planas, similares a las ocurridas entre 1.966 y 1.982, que retrasaría el desenlace unos cuantos años más.

Una última reflexión, el 5.400, onda A anterior, es un objetivo de referencia, esto no quiere decir que no se pueda descender más. De hecho el S&P ya lo ha alcanzado con la onda tres. Recuerden que estamos en la corrección de un gran ciclo alcista que ha durado décadas.

jueves, 13 de agosto de 2009

BIENVENIDOS A RADAR MARKET


Cuando decidí hacer público el estudio sobre la figura técnica del murciélago, después de trece años empolvándose en un cajón, no podía imaginar como se iban a desarrollar los acontecimientos que me han traído hasta este blog. Los primeros correos solicitando nuevos artículos me impulsaron a seguir ofreciendo mi visión de los mercados. Los siguientes escritos tuvieron un eco que jamás hubiera podido sospechar, las peticiones se multiplicaron de tal forma que finalmente decidí abrir esta ventana propia donde los interesados podrán encontrarlos de forma permanente y actualizada.No esperen un lugar de información continua, ni siquiera demasiadas recomendaciones expresas de compraventa, lo que podrán encontrar aquí son reflexiones y sobre todo un mapa que les indique dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, a veces de forma muy precisa, otras de manera general, pero siempre contribuyendo a orientarse en la dirección adecuada e impidiendo cometer graves errores. Espero que les ayuden a formar su propio criterio y a desarrollar una actitud serena y reflexiva. Moverse en las finanzas con el timón bien sujeto, las ideas claras y un espíritu audaz y humilde son las claves del éxito, si lo hacen así se sorprenderán de lo lejos que se puede llegar.La Bolsa ha ocupado la mayor parte de mi vida, sin embargo cuando mi hija me preguntó en qué consistía mi trabajo, me envolvió un desconcertante silencio del que me zafé espontáneamente: "en comprar ilusiones y vender temores" Invertir es cuestión de talento pero aún más de carácter, he conocido a personas que pensaban como estúpidos y actuaban como sabios y a las que les ha ido muy bien, y a otras con inteligencias muy lúcidas que, atenazadas por las emociones, acababan haciendo lo contrario de lo que habían planeado con resultados ruinosos. Si quiere conocer de qué pasta está hecho ha elegido el lugar adecuado, pocas actividades pueden reflejar una imagen tan exacta de nosotros mismos como la operativa bursátil. A invertir se aprende, hay muchas técnicas, muchos sistemas, cada cual puede encontrar el suyo, es similar a la música y los instrumentos, ahora, si no se tiene oído conviene dejarlo cuanto antes y dedicarse a otra cosa, de lo contrario le costará mucho tiempo, dinero y disgustos conocer sus limitaciones.La Bolsa sólo tiene dos direcciones, sube o baja, esa es su gran trampa, por ello el más agudo puede errar y el más obtuso atinar, sin embargo, a largo plazo, el inversor hábil acierta más, perdiendo poco con sus errores y ganando mucho con sus aciertos, mientras que al torpe le sucede lo contrario. Aquí, salvo por cuestión de fortuna, algo que también acontece, el tiempo acaba poniendo a cada cual en el lugar que le corresponde. Si usted es de los que creen que para ganar dinero en Bolsa no hay más que estar atento a la información, conocer el estado de la economía y actuar más rápido que los demás, descubrirá sorprendido y confuso que va siempre con el pie cambiado, los economistas no suelen estar entre los grandes inversores, la Bolsa es siempre anticipación, va muy por delante de la realidad, es inútil perseguirla, hay que conocerla, intuir sus movimientos y salir a su encuentro, lo obvio no tiene valor alguno.Cuando empecé en este negocio tenía que acudir a la propia Bolsa donde mi agente ejecutaba las órdenes en un mercado de corros, después fue mi banco el que se encargaba de efectuar la compraventa, más tarde pude hacerlo telefónicamente, hoy puedo comprar cualquier cosa en cualquier lugar del mundo desde el teclado de un ordenador. En otro tiempo tuve que hacer mis propios gráficos a mano, no existían los diarios económicos, y me afanaba por ser el primero en conseguir los volúmenes en los que las empresas publicaban sus resultados trimestrales. Incluso hubo una época en que acudía a los establecimientos 24 horas, a la una de la madrugada, para tener antes que nadie el periódico del día siguiente. Ahora tengo la sensación de estar hablando de otra persona cuando lo recuerdo. El mundo en general se ha sofisticado y acelerado de forma asombrosa en los últimos 25 años, los modos de hacer han cambiado por completo, sin embargo lo esencial ha permanecido inalterable, las reglas que hace un siglo llevaban al inversor al éxito o al fracaso siguen siendo las mismas. La Bolsa es una proyección del ser humano y por tanto pura psicología, nadie sabe lo que vale una empresa exactamente, por ello su precio varía a cada minuto, pero eso tiene escasa importancia, lo que se debe saber es lo que la mayoría cree que vale dicha empresa en un momento determinado. Sí, el "timming" es el factor clave, da igual si todos se han vuelto locos y llevan los precios a alturas desorbitadas o si por el contrario el pesimismo les hace vender activos a precio de saldo, lo relevante es saber "cuando" van a recuperar la cordura. Yo mismo he vivido la experiencia de enfrentarme a cotizaciones disparatadas y empeñarme en mantener una posición durante largo tiempo hasta que la mayoría se daba cuenta de lo que para mí era evidente desde hacia mucho. Los mercados impulsados por la inercia de una fuerte tendencia suelen llevar los precios más allá de lo que aconseja el sentido común. Como el propio hombre tienen momentos de ceguera e irracionalidad, pero siempre llegan a un punto final, después suele ocurrir lo contrario, cuanto más exagerado sea el movimiento pendular en una dirección más lo será el siguiente en dirección opuesta.La Bolsas son artificiales, mercados donde no se comercia con nada real, detrás no hay bienes ni servicios, lo que se vende y se compra son precios, y como todo ego tiende a considerarse más listo que el resto (¿será porque la inteligencia no puede apreciarse a simple vista?) creemos que podemos adquirir algo a un precio y colocárselo a otro con un beneficio atractivo. Decía Machado que todo necio confunde valor y precio, y el gran Kostolany que en ningún sitio hay tantos necios por metro cuadrado como en la Bolsa. No hay más que añadir.La Bolsa es dinero casi en estado puro, en ningún lugar se mueve tan deprisa ni es tan fácil ganarlo o perderlo, por ello acuden a ella todos los grandes depredadores, siempre hay brillantes cerebros respaldados por las mejores herramientas e ingentes cantidades de dinero, maquinando productos, estrategias, manipulaciones, etc. Hay que ser consciente de ello, no se inserte en las grandes manadas de inversores (son sus presas favoritas) o durará poco en el mercado, piense que su pequeñez es su punto fuerte, viaje solo, en el lateral de los tiburones, como hacen las rémoras, y estarán a salvo, a ellos sólo les interesan las grandes capturas, ésta es en realidad las base del "contrary market opinion", cuando observe que su planteamiento es coincidente con el de una extensa mayoría, aléjese del mercado, el tiburón no tardará en aparecer, no importa si está en lo cierto o equivocado, es el agrupamiento de la masa lo que provoca el movimiento contrario, es una especie de "ley de la gravedad" bursátil.Con el tiempo acabará escuchando una voz interior que le indicará como actuar, hágale caso, puede llamarle intuición, pero no es más que el resultado de sus procesos de pensamiento inconsciente, allí se computan infinidad de datos que usted desconoce por lo que su criterio suele ser más acertado que el de la propia razón. Ese "sexto sentido" no sabe verbalizar sus conclusiones, se expresa mediante sensaciones o emociones, aprenda pues a entender porqué está inquieto, malhumorado o no puede conciliar el sueño. Descubrirá que cuando actúa al unísono con su inconsciente se encontrará relajado y seguro. Deshágase cuanto antes de aquellas posiciones con las que se sienta incómodo o acabará repitiéndose a sí mismo "ya lo sabía..si lo tenía claro..debería haber.." "Me gusta", "me huele bien", "lo veo claro", "lo noto", son expresiones que suele utilizar el inconsciente, aprenda a escucharlo. No hay nada más doloroso que cometer un error que ya intuíamos que lo era antes de cometerlo.Cuando profundice en los mercados comprobará que tienen estructuras, formas, dimensiones, y aprenderá su geometría, su lenguaje matemático, reconocerá sus ciclos, sus impulsos, sus tendencias, sus proporciones, entonces empezará a definir las herramientas con las que calibrarlos y reconocerá en que fase de desarrollo se encuentran. Hay sistemas y técnicas muy variadas, las herramientas son innumerables, pruebe, todas pueden ser válidas, elija la que se adapte mejor a su carácter y alcance la maestría en su manejo.A medida que he crecido como inversor, me he ido alejando cada vez más de la economía y del análisis fundamental (lo uso como mesa de trabajo, como soporte) y me he aproximado a la psicología y al análisis técnico. Mi herramienta básica es afinar esa voz interior de la que les he hablado y que me ha demostrado saber mucho más que yo. La forma habitual en la que canalizo sus mensajes es la teoría de Elliot. Contar ondas es un arte, sus detractores son como esos individuos que cuando miran una partitura no ven más que garabatos y les resulta incomprensible que alguien pueda tararear una melodía leyendo aquellos signos cabalísticos. También hay quien domina el solfeo pero no deja de ser un músico mediocre. Esta fue la herramienta que elegí o quizá lo hizo ella, mi ansia de conocimiento convirtió en insoportable la espera diaria para ver el desarrollo de los gráficos, así que me compré bases de datos con series antiguas que desconocía absolutamente y me planté, durante años, delante de ellas interrogándome ¿qué harías en esta situación? después añadía un día más al gráfico y verificaba lo que sucedió, así con el tiempo, mi inconsciente aprendió su lenguaje, ahora soy capaz de proyectarlos muy lejos en el tiempo, en realidad ya no cuento ondas, las siento.Supongo que es suficiente, quizá estoy empezando a cansarles, espero que ustedes encuentren el sistema propio que les permita manejarse en los mercados, reciban mi bienvenida a este sitio en la red y mi invitación a compartir desde aquí el devenir bursátil, siempre desconocido...siempre apasionante.Les deseo suerte, es el único ingrediente del cocktail que conduce al éxito que no puede dominarse. 11 comentarios

Tsunami retardado 6/10/08

EL TSUNAMI QUE VIENE



Spain is different. Durante esta semana diversos medios de comunicación han resaltado las excelencias de la Banca española y han asegurado que está limpia de polvo y paja. Aquí no pasa nada. Hemos hecho bien los deberes, estamos adecuadamente provisionados y los productos tóxicos americanos apenas nos han afectado.
¿Estamos realmente a salvo?
Es cierto que nuestro sistema financiero ha estado muy bien tutelado por el Banco de España que, escarmentado de anteriores crisis, tenía atadas en corto a las entidades financieras, también lo es que éstas no han adquirido cantidades importantes de las dichosas subprime, pero ¿nos va a librar eso del tsunami financiero?
El foco de infección partió de Estados Unidos, las subprime o hipotecas de alto riesgo, son préstamos concedidos a sujetos de escaso poder adquisitivo, que podrían hacer frente a los pagos siempre que: el precio de la vivienda continuase en ascenso, los tipos permanecieran en los niveles de adquisición y el mercado de trabajo se mantuviera robusto. Los emisores eran conscientes de que alguna de estas premisas podía fallar, por ello titulizaron dichas hipotecas y las incluyeron en paquetes junto con deuda de primera calidad que colocaron por todo el mundo sin que las entidades compradoras prestaran demasiada atención al “regalito” que incluían. No hubo que esperar mucho para comprobar que ciertamente alguna premisa iba a fallar, pero nadie contaba con que lo hicieran las tres y a gran velocidad: los precios de la vivienda se vinieron abajo estrepitosamente, los tipos de interés se movieron al alza y el mercado de trabajo comenzó a debilitarse. De repente los compradores se dieron cuenta de lo que habían adquirido y de las consecuencias que podía acarrear, pero aún había algo más: nadie sabía cuantos de estos regalitos tenía cada cual. La desconfianza entre las entidades acabó por hacer desaparecer el mercado interbancario, sin liquidez el engranaje se paralizó, el pánico llegó cuando se hizo evidente que no había contrapartida para los envenenados paquetitos a ningún precio, sencillamente era imposible hacerlos líquidos. La bola creció tan rápido y de tal manera que en pocos meses ya teníamos a algunas de las más grandes entidades estadounidenses contra las cuerdas. Lo demás ya es sabido por todos.
¿Y en España? Bien, aquí no tenemos “regalitos americanos” pero.... Durante seis o siete años hemos tenido un mercado inmobiliario en expansión como en ningún otro país. La franja de población entre veinte y cuarenta y cinco años se lanzó enloquecida a la caza y captura de una vivienda que subía año tras año, contratando hipotecas de por vida a precios de especulación, en una sociedad donde hay un cincuenta por ciento de mileuristas y cuatro millones de inmigrantes , no es necesario cavilar demasiado para saber donde están muchas de esas hipotecas y qué puede pasar con ellas. ¿Son dichas hipotecas subprime? Pónganles el nombre que quieran pero nadie puede negar que son de alto riesgo. Como dichas hipotecas no están titulizadas a la americana, el problema no se ha presentado con la misma celeridad, aquí no hay un titulo que nadie quiere comprar, pero el fondo es el mismo: las viviendas han bajado, el euribor ha subido, y el paro ha aumentado. Los más débiles ya han empezado a dejar de pagar, otros se las van arreglando de una forma u otra, pero con el empeoramiento de la economía, la falta total de financiación y el desempleo creciendo a razón de tres mil personas al día, es evidente que tarde o temprano empezaran los impagos en masa. Por si alguien no lo recuerda, hemos estado construyendo más de quinientas mil viviendas por año y en el ejercicio en el que los precios hicieron máximo se levantaron ochocientas mil, más que la suma de todas las que construyeron entre Alemania, Francia e Italia. ¿Quien dio esos préstamos? ¿quién los va a pagar?
Nuestro tsunami viene con retraso, una gigantesca ola de morosidad se está alzando lentamente, a la antigua, sin ingeniería financiera, pero tan efectiva y poderosa como la que más. A quien le corresponda actuar, debería empezar a hacerlo ya.



6 de octubre de 2.008

Tomando perspectiva 21/02/09

21 de Febrero de 2.009


TOMANDO PERSPECTIVA


Vivimos una fase histórica muy acelerada. Atropellados por un ritmo de acontecimientos absolutamente convulso, apenas somos capaces de pensar con un horizonte de semanas cuando no de días o de horas. Por ello, a pesar de que no hay tregua, convendría pararse a respirar profundamente y tomar perspectiva.
Desde que comenzó el desplome bursátil escucho a distintos analistas elaborando hipótesis sobre donde está el suelo del mercado mes tras mes, tarea ciertamente inútil a la vista de la tendencia bajista tan fuerte que se desarrolla, llegue cuando llegue, más adelante expondré mi hipótesis, no vamos a perder ninguna gran oportunidad de un día para otro, la inercia vendedora es tal que habrá un suelo prolongado y fácilmente reconocible.
La gravedad de la situación económica invita a reflexiones profundas, algunas absolutamente filosóficas y otras meramente prácticas, y sus consecuencias pueden ser tan extraordinarias que podríamos escribir un tratado, pero como el espacio es limitado y las tareas sólo pueden llevarse a término de una en una, hoy sólo abordaré el aspecto técnico del mercado intentado ofrecer un mapa de carreteras en el que reorientarnos y serenarnos. Para ello comenzaré rescatando el último articulo que escribí en VCG.es en marzo del 2.005, siguiendo con el análisis gráfico del 2.007 y acabando con el actual, creo que este devenir nos hará tomar tierra y enfrentar el futuro con mayor lucidez. Quizá alejándonos atrás en el tiempo podamos ver con mayor claridad el presente.


8 de marzo de 2.005


EL CICLO INTENTA AJUSTARSE


Parece que poco a poco la niebla va levantando, aunque ciertamente no estamos en tiempos fáciles para el análisis. No es que ocurra nada inexplicable, simplemente es que acontece algo poco habitual. Ninguna de mis experiencias acumuladas a lo largo de dos ciclos completos encaja totalmente con la situación actual. La explicación, vista con amplitud temporal podría ser relativamente simple: los años sesenta y setenta dieron lugar a un mercado bastante lateral, que sirvió de plataforma para que disfrutáramos en los ochenta y noventa de impresionantes mercados alcistas. En esos 20 años de popularización de los mercados y de las herramientas de inversión hemos vivido espectáculos inolvidables. Hay valores que se han multiplicado tantas veces que resulta increíble, e índices, como el Nasdaq, que han pasado de 50 a 5.000 sin pararse a respirar. Con el nuevo milenio volvimos a la realidad y las correcciones han sido tan duras que cinco años después hay valores de primera fila con rebajas del cincuenta al ochenta por ciento, y multitud de estrellas tecnológicas que yacen rotas como gigantes de barro. Sin embargo la vida sigue, y la Bolsa también, así que se entierran los muertos, se curan los heridos, se limpia el campo de batalla, se nombran nuevos jefes y se reclutan nuevos participantes. Y en esta labor, técnicamente larga y complicada, es la que parece que nos encontramos actualmente. Los instrumentos que se están utilizando para recomponer este desaguisado son, básicamente, una inflación muy contenida ( en realidad domada por la alta productividad tecnológica y el despertar del gigante chino) y unos tipos de interés históricamente bajos. Esto ha creado un mar de liquidez que lo ha inundado todo: inmuebles, materias primas, bonos, y como no, Bolsa. En realidad todo sube sin más, hay dinero y eso es lo básico. Desincentivado el ahorro o se gasta o se invierte. Es por ello que, a trancas y barrancas, índices, sectores y valores aportan sus piezas al puzzle para ajustar el ciclo cuanto antes. Vemos así que hay quien hace máximos históricos, y acaban por fin la onda quinta que habían pospuesto hasta que pasara el temporal, como constructoras inmobiliarias o eléctricas, mientras otros se conforman con rebotar tímidamente y con prudencia, e incluso con vergüenza, como telecomunicaciones, tecnológicas y pequeños valores que se apuntaron al carro de los sueños; y otros intentan volver a los altos recuperando su tono habitual como bancos y algunos valores cíclicos e industriales.
Por todo ello, los movimientos se han descompasado fuertemente, de manera que vivimos un momento en el que resulta mejor dar con el valor adecuado que con la dirección del mercado. Este panorama podría cuadrar perfectamente con la elaboración de una cuatro de superciclo, donde los vaivenes son largos y se prolongan muchos años en el tiempo, ya he comentado varias veces que, en mi opinión, la última onda de impulso real y generalizada se acabó en el año 98.
En principio, el final de la corrección habría llegado en el otoño del 2.002, el mercado se giró por que estaba agotado de bajar y por que habíamos alcanzado la parte baja de la onda cuatro anterior (¿recuerdan el artículo "Lázaro levántate y anda"?), sencillamente la Bolsa no podía bajar más. Sin embargo al principio del 2003 volvió a dirigirse a los mínimos y lo hizo en cinco ondas, es decir, aún estábamos en mercado bajista, de hecho muchos índices y valores hicieron mínimos, aunque los más adelantados (el Ibex siempre está entre ellos) dibujaron una onda fallida y con ello un doble suelo desde donde, entonces sí, empezó una subida real y sostenida que aún dura. Cuando esto sucedió elaboré mi primera hipótesis de trabajo creyendo que era el inicio de un nuevo mercado expansivo cuyo primer gran impulso, al que he aludido en todos los últimos artículos, tendría una proyección alcista con límite 11.500-12.500. Hasta el verano pasado todo discurría bien, con el único pero de que algunos gráficos, dibujaban una primera onda en tres movimientos en lugar de cinco, por lo que los puse en cuarentena. Durante el 2.004 se produjo la digestión de esa onda alcista, es decir, una supuesta onda dos correctiva. Sin embargo aquí surgió un nuevo pero, la corrección fue tan ligera que ni buscó apoyo en la cuatro anterior ni corrigió el mínimo del 0,382. A pesar de todo sí completó el esperado hombro derecho de una figura HCH invertido que se proyecta exactamente hasta el 11.700 del Ibex. Más desconcierto produce aún observar que constructoras e inmobiliarias han volado junto con Ibex, Mib, Russell o Bovespa (son sólo algunos ejemplos) mientras que otros han sesteado como el S&P y DJ y otros se han quedado perdidos en la parte baja del gráfico como telecos, tecnológicas, Eurostock, Dax, Cac o Nasdaq (son otros ejemplos). Ciertamente se han producido grandes divergencias y han convivido gráficos muy débiles con otros de fuerza exultante. Otro punto de inquietud lo ofrece la debilidad técnica que ofrece la supuesta onda “3” en la que nos hallamos. La verdad es que no presenta apoyos sólidos ni disfruta de la serenidad y confianza que suelen aportan este tipo de ondas. Es difícil que en estas ondas haya el recelo que existe actualmente tanto por parte de profesionales como de pequeños inversores
Todos estos argumentos me llevan a pensar que quizá, en realidad, no estemos ante un mercado alcista puro, sino en el desarrollo de una onda “B” gigante que sirva de plataforma para ajustar el ciclo. Decía Elliott que cuando algo te parezca raro, difícil de encajar en un recuento claro, hay muchas posibilidades de que estés ante una onda “B“. Es más, aún no sé si lo que estamos contemplando es la “B” completa o sólo su primer tramo. Sea como fuere, y aunque nunca he vivido una “B” así, tomándola como tal, sí cuadra lo que esta pasando. Es una onda débil desde el punto de vista técnico, rápida, emocional, desconcertante, heterodoxa, descompasada, de volúmenes irregulares y de baja participación del público hasta el momento. Ello explicaría el porqué de la escasa amplitud de la onda de corrección del 2.004, y es que en realidad no habría sido una “2” sino una “b” dentro de la “B“. Por tanto hasta el momento tendríamos una onda “a” que se corresponde con la subida del 2.003 (5.400-8.500) una “b” de corrección en el 2.004 (8.500-7.500) y una “c” que se estaría desarrollando ahora con un objetivo mínimo de 11.700 y la posibilidad de llegar al 13.000 e incluso superarlo como corresponde a una “B” prototípica en mercados de gran inercia alcista. En otros índices y valores se aprecia, sin embargo, una gran debilidad, y creo que desarrollaran una “B” mediocre que no llegará a los máximos del 2.000. Otros sin embargo entrarán en terreno de máximos históricos, materializando este ajuste del que les hablo y conformando entre todos una “B” con carácter general.
Es difícil pues saber como se desarrollará la onda actual. En principio, como onda “c” (dentro de la “B“) debería desarrollarse en cinco ondas, actualmente, estaríamos agotando el primer tramo, para asistir después a una primera corrección que intentará acercarse a la línea clavicular del HCH (8.500-8700). Sin embrago este tipo de ondas son las más difíciles de predecir y las hay con todo tipo de variantes: rápidas, cortas, profundas, en zigzag, simples, complejas, etc. El panorama es pues difícil, aunque en estos momentos se pueden obtener grandes plusvalías en cortos espacios de tiempo, el problema es que hay que trabajar estresado y dormir con un ojo abierto. Lo único que parece seguro, mientras se respete el 8.500, es que alcanzaremos un objetivo mínimo de 11.700. Después ya veremos.
Por lo demás no me hace ni pizca de gracia ver todos los activos tan sobre valorados y la inflación tan paradita con crecimiento y sin él, teniendo un petróleo caro, unos tipos bajos, grandes déficits, dinero fácil y nulo ahorro. ¿Si no hay inflación en estás condiciones qué pasará cuando desaparezcan estos elementos de presión sobre los precios? Hay muchas cosas que aún no he vivido pero este cocktail me parece peligroso, la onda C puede ser devastadora, veremos como acaba. Bueno, ya saben que a la fuerza ahorcan, y este es el mercado que tenemos, habría sido mejor una onda de impulso, sólida, segura y en la que todos pudiéramos ganar y dormir, pero esto es lo que parece haber: una “B” donde se puede ganar rápido pero donde se puede quedar atrapado. A río revuelto ganancia de pescadores. Ya les dije en octubre que dejaran las cañas y volvieran al mercado, ahora espero que se hayan hecho buenos pescadores porque en este mercado vamos a necesitar mucha pericia y algo de suerte.




JALS.



Cuando volví leer este artículo me quedé maravillado ante la de cosas que nos pueden decir los gráficos si se saben mirar, en el 2.005 ya nos contaban la historia de lo que habría de pasar años después, en realidad ya me habían dado las pistas muchos años antes. No olviden que en los gráficos no vemos lo que los inversores dicen o piensan sino lo que hacen y eso es lo que cuenta.
En el 2.007 el desarrollo ya estaba maduro, convencido del planteamiento, me reafirme en la hipótesis de la onda B, y publiqué el siguiente recuento.



El recuento no dejaba lugar a dudas si observábamos otros índices: el Nasdaq a años luz del 2.000, el Eurostock muy lejos también y los índices más representativos como el Dax o el SP en dobles techos perfectos. Esto publiqué sobre el SP.






Como podéis comprobar la verdadera onda alcista se acabó en el 98 y el máximo del 2.000 fue una onda b dentro de la A impulsada por la locura tecnológica.
Tenemos pues nuestro mapa con las siguientes referencias:
1- La Onda de impulso general acabó en 1.998
2- Su corrección se está desarrollando mediante una onda plana gigantesca.
3- Su onda A se desplegó así: a-1.998, b-1.998-2.000 y c-2.000-2.003
4- La onda B así: a-2003-2.004, b-2.004 y c-2.004-2.007
5- Tenemos pues una onda A de 1.998 a 2.003 (cinco años y un mes)
6- Una B del 2.003 al 2.007 ( cuatro años y siete meses).
7- Por tanto, por ley de simetría, debemos partir de la hipótesis de que la actual onda C debería ser al menos como la A, lo que nos lleva a fijar su suelo temporal en la segunda parte del 2.012 o la primera parte del 2.013.




Pasemos pues al recuento de la actual onda C y destripémosla:




Como estamos hablando de tendencias que duran años he utilizado un gráfico de velas mensuales, perderse en cortos espacios de tiempo es inútil, ya llegaremos ello cuando corresponda. El gráfico es del índice más usado, el S&P.
Las ondas A y B tienen dos tramos de impulso iguales correspondientes a las “a” y “c” y una onda de congestión central, las “b”, inclinadas en la dirección del movimiento (en realidad la onda b de la B se desarrollo en un triangulo ascendente a-b-c-d-e).
La onda C actual debe desarrollarse en cinco movimientos. Tenemos ya una primera onda 1 y su rebote 2, cortas y de un solo impulso como suele ocurrir en los comienzos de toda tendencia, a continuación el desarrollo de la 3 parece que ha comenzado a extenderse (también es habitual que sea la onda tres la que presenta extensiones por ser la más grande) y hemos desarrollado los impulsos 1, 2 y 3, el 1 y 2 con las mismas característica que el 1-2 grande y un tres muy largo (también absolutamente ortodoxo ya que es el solomillo de la tendencia, su parte central). Vemos a continuación una vela verde que podría corresponder a la onda 4 completa o bien al tramo A de dicha onda, en cuyo caso, después de esta caída(las últimas velas rojas), debería producirse otra subida para completar la onda (sería lo más normal por la ley de alternancia, al haber una 2 simple, debería haber una 4 compleja) Por tanto, después de otro rebote o ya si está acabada la 4 se desarrollaría la onda 5 que pondría fin a la onda 3, con esto se habrían consumado 2/3 partes de la bajada.
Luego se desarrollaría la propia onda 4 (no confundir con la 4 de 3) en una estructura compleja y plana a la misma altura de la que estamos desarrollando ahora, produciendo un mercado muy lateral (es posible que nos cansemos de ver los precios actuales) para resolverse finalmente a la baja en una última onda 5 que pondría fin al ciclo bajista y de la que no podemos saber aún su profundidad aunque debería ser del mismo tamaño que la 1, si bien esto es sólo una hipótesis puramente teórica.
Sabemos que las ondas C suelen acabar en un tanto por ciento muy alto por debajo de la A, esto en el gráfico que vemos nos indica poco, puesto que ese objetivo ya está alcanzado (800 del SP) pero si es muy útil para otros gráficos como el del Ibex (5.300) Dax (2.200) o Eurostock (1.850). De ello podemos deducir con toda claridad que los índices americanos se muestran mucho más débiles que los europeos pues algunos ya han alcanzado los mínimos del 2.003.
Podemos preguntarnos ahora:
¿Cómo es que le SP ha alcanzado ya la parte baja de la onda A si todavía estamos en la onda 3 de la C?
¿Cómo es que el SP ha consumido 2/3 del recorrido en menos de dos años cuando todavía quedan más de tres de tendencia bajista?
Las respuestas pueden ser básicamente tres:
1- Acorde con la hipótesis de trabajo: el mercado pierde volatilidad y empieza a ralentizarse desarrollando unas ondas 4 y/o 5 muy lentas y pesadas.
2- Más optimista: el final real del mercado fue en el año 2.000 y por lo tanto la onda A duró tres años, con lo que la onda C acabaría en la segunda parte del 2.010.
3- Más pesimista: No estamos ante una onda cuatro gigante sino ante un techo de superciclo. Entonces toda la estructura descrita no sería más que la onda 1 del movimiento bajista y el mercado tardaría décadas en volver a hacer máximos. Esto podría avalarse con el gráfico de velas trimestrales donde aún no hemos visto más que seis velas rojas sin ningún tipo de recuperación, algo que sucede por primera vez, y que nos habla bien claro de la fuerza bajista de la tendencia.
Los plazos de los que hablamos son suficientemente largos como para dejar aparcadas todas las hipótesis, esperemos a que se desarrollen las ondas que he descrito en los próximos meses y cuando estén hechas ya podremos ver con más claridad cual es el planteamiento acertado. Las tendencias son como los embarazos, se especula sobre su duración y se teme no reconocer el momento del parto, luego, cuando se aproxima la hora de la verdad, se “siente” sin lugar a dudas que ha llegado el momento.
No elucubremos más, sean pacientes, el suelo no está a la vuelta de la esquina ni en profundidad ni en tiempo. Si bien es cierto que ya hemos recorrido la mayor parte del camino bajista, un mercado alcista no se hace de la noche a la mañana y menos después de un descalabro como éste que permanecerá en la memoria colectiva durante generaciones. Recuerden que si compramos a 10 algo que estaba a 100 y se va a 1 perderemos casi lo mismo.
Tengo una incómoda sensación de frivolidad exponiendo únicamente aspectos técnicos del mercado en una crisis como la actual, pero es algo que convenía hacer, respiremos profundamente y tomemos perspectiva, ya habrá tiempo y lugar para abordar otras cuestiones.
Suerte a todos.